ExpoRivaSchuh

Editorial: Aparadoras sumergidas

| 8 marzo, 2018 | Comentario

Cada cierto tiempo se conocen nuevos casos. Operaciones policiales que desmontan talleres ilegales, empresarios condenados por no dar de alta a sus trabajadores, fraudes a la Seguridad Social, etc. El empleo sumergido en el sector del calzado no es anecdótico, sino que se revela como un problema endémico y enquistado que se arrastra durante décadas y que no tiene visos de que se vaya a solucionar nunca.

El empleo ilegal de aparadoras en talleres no declarados o en sus propios hogares es una práctica tan extendida como habitual en poblaciones con una larga tradición zapatera, como son Elche, Elda, Valverde del Camino, Arnedo y otras tantas. Pero no por extendida y habitual las cifras de esta lacra son menos escandalosas. En Alicante, por ejemplo, las estimaciones de los sindicatos sugieren que más de la mitad de la actividad zapatera de la provincia no se declara y evade impuestos. Según estimaciones de los sindicatos de hace unos años, trabajaban en el sector del calzado de la zona unas 17.113 personas, de las cuales 8.875 lo hacían de manera fraudulenta. Y un 82 por ciento de ellas eran mujeres. Porque esta es otra de las características que define al aparado sumergido, que además de precarizado e insalubre, es una actividad feminizada.

«Un 66,7 por ciento de las aparadoras asegura padecer lesiones osteomusculares y otro 26,7 por ciento, depresión, ansiedad o el trastorno del sueño»

El aparado, es decir, el cosido para unir las piezas del zapato, es una fase fundamental, si no la más importante, dentro de la confección de calzado. Es una actividad tradicional, en muchos casos manual, donde la destreza y la experiencia son determinantes para dotar de valor añadido a un buen zapato. Sin embargo, esta fase crucial de la producción se suele realizar fuera del circuito legal (se calcula que el 88 por ciento del aparado no lo realizan personas dadas de alta) y en una condiciones laborales e higiénico-sanitarias poco o nada adecuadas. En este sentido, varios estudios han confirmado la existencia de graves problemas de salud asociados a este oficio. Un 66,7 por ciento de las aparadoras asegura padecer lesiones osteomusculares y otro 26,7 por ciento, depresión, ansiedad o el trastorno del sueño. Pero a pesar de trabajar en casas mal acondicionadas y frecuentemente en contacto con adhesivos tóxicos sin la ventilación ni la protección necesarias, el 60 por ciento de las aparadoras confiesa que lo peor de su trabajo es no poseer un contrato laboral.

Si queremos que las nuevas generaciones perciban nuestro sector como una alternativa laboral atractiva, debemos comenzar por mejorar las condiciones laborales de las aparadoras sumergidas.

Desde instituciones europeas, nacionales y locales se intenta promover entre los más jóvenes el sector del calzado como una salida laboral atractiva. Para ello se han puesto en marcha diversas iniciativas que pretenden promocionar las ventajas de trabajar dentro de una industria creativa, innovadora y con una alta demanda de empleos cualificados.  Sin embargo, es un sector que envejece, que paulatinamente ve cómo sus trabajadores cumplen años y que no logra renovar sus plantillas. En el sector del calzado, la franja de edad con mayor número de empleados es la comprendida entre los 40 y 60 años y uno de cada cuatro trabajadores tiene más de 50 años. Las plantillas de las fábricas de calzado vienen envejeciendo desde la década de los noventa y las previsiones indican que este aumento de la edad de la mano de obra irá agravándose en el futuro.

Las instituciones se preguntan el porqué de esta desafección de los más jóvenes por el sector zapatero. Tal vez les cueste encontrar la respuesta porque, a pesar de estar tan extendida y ser tan habitual, se encuentra oculta, sumergida. Si queremos que las nuevas generaciones perciban nuestro sector como una alternativa laboral atractiva, debemos comenzar por mejorar las condiciones laborales de las aparadoras sumergidas. ¿Quién va a querer trabajar en un sector que maltrata de este modo a sus trabajadoras?

TwitterFacebookGoogle+Compartir

Tags: ,

Categoría: Reportajes

Dejar comentario