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Resumen de conferencias del 20º Congreso Internacional de Técnicos del Calzado (Parte 2)

| 29 mayo, 2018 | Comentario

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«Un enfoque integral para un mundo del calzado más sostenible».
Vera Pinto. CTCP. Portugal

La sesión dedicada a la sostenibilidad contó con la intervención de Vera Pinto, investigadora del Centro Tecnológico del Calzado de Oporto (CTCP), quien trató de contestar a la pregunta de cómo podemos producir productos más sostenibles de acuerdo con el modelo de economía circular.

Para la investigadora del CTCP, el actual sector del calzado se caracteriza por verse envuelto en un nuevo tipo de globalización dominada por las grandes marcas, por la omnipresencia de internet en todas las fase de fabricación y venta de zapatos, por el resurgimiento de la mujer como consumidora consciente y responsable que exige un calzado a la moda y cómodo a la vez,  por el envejecimiento de la población y la adaptación de las características de los zapatos a las necesidades de un consumidor de cada vez mayor edad, el abaratamiento del calzado y, por último, la búsqueda de un consumo más sostenible con nuevos materiales verdes. La ponencia de Vera Pinto se centró precisamente en este último punto, en la importancia de fabricar productos cada vez más sostenibles, con materiales con escaso impacto ambiental y seguros tanto para los trabajadores como los consumidores.

«Los consumidores demandan productos verdaderamente verdes y ecológicos», explicó Pinto. Y este es el objetivo de Famest, el último proyecto lanzado por el CTCP. La iniciativa Famest, en la que están involucrados más de 30 socios colaboradores del sector portugués del calzado, cuenta con una herramienta para evaluar el impacto medioambiental de los nuevos materiales y tecnologías que se implementan en el sector, asegurando de este modo que todas las innovaciones que se aplican están encaminadas a reducir la huella ecológica de la industria del calzado.

«Cueros funcionales por tecnología láser de plasma».
Francisca Arán. Inescop. España.

La coordinadora R&D de Inescop, Francisca Arán, dedicó su intervención al material predilecto para la industria del calzado: el cuero. En concreto, presentó una nueva tecnología para el acabado del cuero basada en la combinación del láser y el plasma. Gracias a este innovador acabado de las pieles curtidas, se consigue un uso más eficiente de los recursos, se reduce el consumo de agua y energía y se minimizan los vertidos de sustancias químicas peligrosas y de residuos. Con este nuevo tratamiento no solo se adecua a los requerimientos europeos en cuanto a sostenibilidad y eco-eficiencia, sino que además se consigue una mayor resistencia al agua, al fuego y a los microorganismos. Este tratamiento de los cueros basado en láser de plasma evita el uso de compuestos orgánicos halogenados (PFC), compuestos organofosfóricos y biocidas durante su acabado (de acuerdo con las recomendaciones de reglamentos como el Reach o la directiva europea 1010/75/EC). Relacionado con este innovador acabado del cuero, Arán presentó la patente Mejora de la Superficie por Láser Múltiple (MLSE). Esta tecnología permite la modificación a escala nanométrica de la superficie del cuero, sin que afecte al aspecto superficial del cuero ni a su tacto, pero dotándola de mayor resistencia, repelencia al agua (absorción del agua un 30 por ciento menor) y al aceite (en grado 7 sobre 8), mayores propiedades ignífugas y propiedades antimicrobacterianas. En consecuencia, la aplicación de este proceso de acabado supone una reducción de la huella de carbono, de las emisiones de gases y reducción de agua y energía durante el acabado de las pieles.

«Un nuevo fin para los zapatos de cuero: desmontaje, clasificación y valorización como un nuevos materiales y energía».
Régy Lety. CTC. Francia.

Al año se producen alrededor de 23.000 millones de pares en todo el mundo. El destino de estos zapatos usados supone un desafío para el medioambiente, y la valorización de sus materiales siempre ha sido un asunto difícil. En este sentido, la pregunta que propuso Régy Lety, responsable de Sostenibilidad en el Centro Tecnológico del Calzado (CTC) de Francia, fue: «¿podemos darle una solución sostenible a esta cantidad de zapatos usados?» Lety expuso el caso de la industria zapatera en Francia, donde el 95 por ciento de los zapatos usados que se desechan (alrededor de 247.000 toneladas al año) son incinerados o acaban su vida útil en los vertederos. El proyecto de reciclaje de calzado presentado por el responsable del CTC trata, por tanto, de dar un nuevo uso a los distintos materiales que dan forman un zapato (textiles, polímeros, metales, cuero, etc.). Para ello, la primera fase debe ser descomponer el zapato en sus diferentes partes y clasificarlas, lo cual implica una gran dificultad, sobre todo en el caso de la piel curtida, ya que esta tiene diversos tipos de curtición y de acabado que afectan al producto final. Además, el frecuente uso de cromo III para la curtición de pieles las inhabilita para su incineración como combustible, a causa del riesgo de que se genere el cancerígeno cromo VI. En consecuencia, Régy Lety propuso el uso de los desechos del cuero de los zapatos para la generación de energía a través de un proceso de gasificación, evitando la oxidación del cromo y generando menos humos y polución. La inversión en una planta de gasificación para reconvertir en energía los desechos de los zapatos usados es de unos 700.000 euros, con los que se estima que en siete años podría amortizarse.

«Abordar los desafíos de la contratación de habilidades en la industria del calzado».
Christine Powley-Willians. Satra. Reino Unido.

Sin lugar a dudas, uno de los principales desafíos a los que se enfrenta en la actualidad la industria del calzado en todo el mundo es el de la renovación de sus plantillas con nuevos trabajadores con habilidades específicas para desempeñar las tareas que requiere la industria 4.0. La encargada de realizar la ponencia de introducción al problema del envejecimientos de las plantillas y a la dificultad para atraer a los jóvenes talentos al sector del calzado fue la asistente de dirección del centro tecnológico de Reino Unido Satra, Christine Powley-Williams, quien comenzó su intervención dando a conocer el caso de la firma de moda Mulberry, como ejemplo de la importancia de la incorporación de los trabajadores jóvenes y bien formados. Según Powley-Williams, la firma de moda tuvo que hacer frente hace unos años a un grave problema de envejecimiento de sus trabajadores. De sus más de 600 empleados en todas sus fábricas, más de la mitad superaba los 50 años y el 13 por ciento estaba a punto de jubilarse. En ese momento, la dirección de la compañía decidió poner en marcha un programa de aprendizaje para incorporar sangre nueva a sus fábricas. Alrededor de un centenar de jóvenes formaron parte de este programa de aprendizaje y 75 terminaron incorporándose a la plantilla regular de Mulberry. Actualmente, solo el 20 por ciento de sus trabajadores tiene 50 o más años, el 40 por ciento está por debajo de los 35 años y la edad media de sus trabajadores se sitúa en 38.

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Categoría: Reportajes

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