Editorial: Cuidar a quien nos cuida

| 18 junio, 2020 | Comentario

Y de pronto, todo cambió. Las fábricas se pararon, los comercios echaron el cierre, los consumidores se confinaron, las ferias se cancelaron; todo quedó en suspenso y ya nada volvió a ser como antes. Un extraño virus gripal apareció en una remota ciudad del centro de China y en pocas semanas se extendió por todo el mundo dejando tras de sí miles y miles de muertos y contagiados. La forma más eficaz que se encontró para combatir esta enfermedad fue asegurar el distanciamiento social, una medida que implicó la puesta en marcha de una estricta cuarentena domiciliaria en muchas ciudades a lo largo de los cinco continentes: a principios de abril más de la mitad de la población mundial se encontraba sometida a un encierro obligatorio en sus casas. Las consecuencias económicas derivadas de esta especie de aneuria de la actividad social son impredecibles.

Como el resto de industrias con un uso intensivo de mano de obra, el sector del calzado ha sido duramente golpeado por la crisis del nuevo coronavirus. En España, durante el tiempo que duró la cuarentena, tanto la producción como la comercialización de zapatos quedaron completamente suspendidas. La enfermedad de la covid-19 paralizó a su paso todo lo que encontró: los pedidos se cancelaron y las últimas colecciones se arrumbaron en los almacenes durante más de dos meses.

Tras la inactividad de estas semanas, el sector parece que comienza a desperezarse y reanuda poco a poco y como puede la vuelta al trabajo. No será tarea sencilla retomar la actividad normalizada. En primer lugar, porque la amenaza del virus todavía está presente, lo que obliga a empresas y comercios a extremar las medidas de seguridad que garanticen la salud de sus empleados y clientes. Por otro lado, la llamada «nueva normalidad» será especialmente complicada a consecuencia del depresivo contexto económico que se avecina, ya que todas las previsiones sugieren que nos enfrentaremos a un período de recesión de dimensiones aún difíciles de calcular. Por tanto, la normalidad no será como la conocíamos: nada será igual. El coronavirus ha transformado nuestra manera de relacionarnos, así como nuestra manera de comprar zapatos; con el agravante de que los datos macroeconómicos prevén un descalabro sin precedentes del poder adquisitivo del consumidor y de las empresas.

«Ahora toca cuidar a quienes nos cuidaron cuando todo se desmoronaba. Las aparadoras, compañías, instituciones, comercios, etc., que antepusieron el bien común a sus propios intereses, necesitan en estos momentos que las recordemos y apoyemos.»

¿Qué podemos hacer en una situación como esta? Lo primero sería recordar los peores momentos de la pandemia, cuando en nuestro país fallecía un millar de enfermos a diario y los contagiados colapsaban nuestros hospitales. Si hemos extraído alguna conclusión de aquellos días, es la necesidad de cuidar a quienes nos cuidan. De igual manera que se ha revelado perentorio fortalecer nuestro sistema público de sanidad, tras la crisis debemos ayudar a aquellos que nos ayudaron en los peores momentos. Debemos recordar a aquellas firmas de zapatos y trabajadores voluntarios que, cuando todo se paró, ellos encendieron sus máquinas para fabricar mascarillas y demás equipos de protección; tampoco podemos olvidar a aquellas marcas que aplazaron el vencimiento de facturas para facilitar su pago o aquellas que suspendieron sus ventas electrónicas para no perjudicar al pequeño comercio. Ahora toca cuidar a quienes nos cuidaron cuando todo se desmoronaba. Las aparadoras, compañías, instituciones, comercios, etc., que antepusieron el bien común a sus propios intereses, necesitan en estos momentos que las recordemos y apoyemos. A la hora de adquirir un par de zapatos, hay que introducir este nuevo factor de compra. Una buena manera de reconocer su mérito es comprar sus zapatos, visitar sus comercios, asistir a sus ferias, etc. De esta manera se reactiva la economía y se premia a quien nos cuidó.

A todos ellos sirva este número especial de Revista del Calzado como pequeños homenaje por su encomiable comportamiento durante la crisis del coronavirus, extensivo a todas aquellas personas que, de manera desinteresada, ayudaron a quienes más lo necesitaban.

Descargar Revista del Calzado, número 228: AQUÍ

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Categoría: Actualidad

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