«La industria de los materiales innovadores en calzado está en plena ebullición»

| 28 mayo, 2019 | Comentario

Slow Fashion Next es una plataforma de formación y divulgación en moda, sostenibilidad y negocio, cuyo principal objetivo es dar forma a una industria de la moda alternativa, más sostenible y que supere el actual modelo de la «fast fashion». Hablamos con su fundadora y directora, Gema Gómez, para conocer en profundidad cuáles son los principales problemas medioambientales y sociales relacionados con la fabricación de calzado.

Revista del Calzado: ¿En qué consiste la iniciativa Slow Fashion Next? ¿Cuáles son sus principales objetivos?
Gema Gómez: Slow Fashion Next es una plataforma de formación en moda, sostenibilidad y negocio. Nació con el objetivo de elevar el nivel de conocimiento de los profesionales del sector textil de habla hispana. Eso es lo que hemos estado haciendo durante ocho años con nuestros cursos y con nuestras jornadas de moda sostenible, que este año cumplieron su octava edición.

Revista del Calzado: ¿Cuál es el principal problema derivado del consumo actual de artículos de moda sobre el medioambiente y sobre la salud humana?
Gema Gómez: No existe un único problema, existen varios problemas que se interrelacionan. Por ejemplo, la sobreexplotación de recursos muy valiosos como el agua, el vertido de químicos tóxicos y microplásticos al medioambiente, las emisiones de CO₂ y el trabajo esclavo, también con niños, entre otros.

«Hay algunas empresas que en su ADN tienen contemplados los derechos de trabajadores y trabajadoras y salarios que les permitan tener vidas dignas, y otros productores que no»

Revista del Calzado: ¿Cuál es la situación actual del sector español del calzado desde el punto de vista de la sostenibilidad y el respeto por los derechos laborales?
Gema Gómez: No existe una única respuesta porque depende de las políticas de las empresas. Hay algunas empresas que en su ADN tienen contemplados los derechos de trabajadores y trabajadoras y salarios que les permitan tener vidas dignas, y otros productores que no lo incluyen en su ADN de empresa, lo que conlleva precios de productos bajos y trabajo informal. No se puede generalizar en estos casos. Habría que analizar marca por marca.

Revista del Calzado: ¿Qué requisitos debería cumplir un zapato para poder ser considerado «sostenible»?
Gema Gómez: Decimos que para que un producto sea sostenible debe cumplir criterios sociales, medioambientales y económicos, lo que se denomina el «triple balance». Podríamos empezar diciendo que una empresa que se considere sostenible debería de poder mostrar la trazabilidad de sus productos sin miedo, puesto que conoce bien su cadena de producción y está segura de que no hay nada que pudiera considerarse inadecuado, empezando por el origen de la materia y siguiendo por todos los pasos de la cadena de producción.

«El concepto fast fashion no es un término asociado a un determinado producto, sino a una manera de producir y vender a gran escala generando en los consumidores una necesidad de cambio continúa»

Revista del Calzado: El calzado tiene unos ritmos de fabricación diferentes a los de la moda textil; no obstante, ¿existen zapatos fast fashion?
Gema Gómez: El concepto fast fashion no es un término asociado a un determinado producto, sino a una manera de producir y vender a gran escala generando en los consumidores una necesidad de cambio continúa. Cualquier producto que se esté comprando para llenar esa necesidad ficticia y que se produzca de esta manera debería estar incluido en este concepto, que además ahora está evolucionando a lo que se denomina ultra fast fashion. Las consecuencias de este modelo para el medioambiente y para los derechos humanos son nefastas.

Revista del Calzado: El cuero ha sido tradicionalmente el principal material de confección de nuestros zapatos. ¿Es el cuero un material respetuoso con el medioambiente? ¿Es usted partidaria de la utilización de materiales alternativos al cuero? ¿Cuáles?
Gema Gómez: La ética del consumo de carne y el maltrato animal son temas candentes actualmente. Instrumentalizamos a los animales como si nos pertenecieran y eso dice poco de nosotros como especie. Si somos la especie humana, se supone que los humanos nos distinguimos por tener empatía, pero no la ejercemos.
Además, en la producción convencional en las curtidurías de donde proviene la mayor parte del cuero, los residuos tóxicos se vierten directamente al medioambiente; esto se puede hacer porque hablamos de países con legislaciones medioambientales más laxas que las europeas. Si una empresa europea se aprovisiona ahí de materiales, está formando parte de ese circuito poco virtuoso con la responsabilidad asociada a ese vertido.
Afortunadamente, es cierto que la industria de materiales innovadores en calzado está en plena ebullición y además del calzado de verano, donde es más fácil encontrar materiales sostenibles para calzado, para invierno también se están buscando iniciativas que van desde los bioplásticos a materiales reciclados. Creo que hay mucho por hacer pero que el comienzo de esta innovación ya está ahí.

Revista del Calzado: Los defensores del cuero sostienen que se trata de la elaboración de un subproducto de la industria cárnica y láctea, por lo que supone la revalorización de un desecho. En consecuencia, defienden que siempre será un material más ecológico que cualquier alternativa derivada de recursos fósiles, como el plástico. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Gema Gómez: No debemos de olvidarnos que la industria del cuero también es una industria. Quizás lo que tendríamos que empezar a plantearnos es si es sostenible que existan 80.000 millones de animales con sus impactos medioambientales asociados para que siga comiendo carne un mínimo porcentaje de la población mundial. Entre otros muchos impactos, la agricultura animal es responsable del 18 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, más que las emisiones combinadas de todo el transporte global y cuando la agricultura animal es la causa principal de la extinción de especies, la contaminación del agua y la destrucción del hábitat.

Revista del Calzado: ¿Qué ejemplos de éxito conoce de marcas de calzado ecosostenibles?
Gema Gómez: A nivel global existen marcas ya muy consolidadas como Veja, que la duquesa Meghan Markle popularizó hace unos meses en un viaje que hizo en el que cada día se vistió de una marca de moda sostenible. En España lo hacen muy bien Vesica Piscis, con criterios de economía circular integrados en sus procesos, y en Latinoamérica podríamos decir que el trabajo de Evea para proteger el Amazonas es muy inspirador. Las empresas del siglo XXI tenemos que mirar los grandes desafíos a los que nos enfrentamos e incluir soluciones en los ADN de nuestras empresas.

Revista del Calzado: ¿Hasta qué punto está dispuesto el consumidor a pagar más por un par de zapatos sostenibles?
Gema Gómez: El consumidor está dispuesto a pagar lo que encaje con sus valores, lo que tenemos que descifrar son muy bien sus valores y cómo asociar estos a ese producto en concreto. El consumidor tiene de todo en su armario, si compra algo lo compra por precio o por algo más. En ese «algo más» es donde tenemos que aprender a contarle el valor de los productos que, en vez de arrasar el planeta, lo regeneran.

«La moda y el calzado sostenibles se tienen que abordar desde los gobiernos,la financiación, la educación, las marcas, las empresas comerciales, las empresas productoras, las ONG, los ciudadanos, etc.; lo que esté pasando ahora está dando forma al futuro»

Revista del Calzado: ¿Qué opinión le merecen iniciativas como la de Zero Discharge of Hazardous Chemicals (ZDHC)?
Gema Gómez: Es una de tantas iniciativas que se están haciendo porque es necesario afrontar este tema desde todas las perspectivas posibles. La moda y el calzado sostenibles se tienen que abordar desde los gobiernos,la financiación, la educación, las marcas, las empresas comerciales, las empresas productoras, las ONG, los ciudadanos, etc.; lo que esté pasando ahora está dando forma al futuro de nuestros hijos y nietas. La pregunta es ¿qué queremos para ellos y ellas? Y ponernos manos a la obra.

Revista del Calzado: ¿Se puede criticar el actual modelo de producción y consumo de artículos de moda sin cuestionar el modelo económico imperante (globalización capitalista)?
Gema Gómez: Por supuesto la base del problema es la economía ficticia en la que vivimos, es decir, el PIB es un criterio de medición de la economía muy pobre ya que no está metiendo cosas que son fundamentales para los seres humanos, como nuestro propio bienestar y nuestra salud física y mental, entre otros. Es evidente que si queremos avanzar como sociedad debemos empezar a pensar en modelos económicos más distributivos y que generen valor para todos los eslabones de la cadena de producción y que produzcan dentro de los límites planetarios. Sobre este tema me gusta mucho el concepto del libro de Kate Raworth La economía de la rosquilla.

Revista del Calzado: ¿El concepto de moda (tendencias en constante renovación) no contradice la idea misma de un consumo pausado y consciente?
Gema Gómez: Efectivamente, lo bueno es que cada vez más empezamos asociar la palabra sostenibilidad como algo cool y detrás de este concepto va ese consumo más consciente con lo que los pronósticos podríamos decir que pueden ser positivos.

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Categoría: Entrevistas

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