Nueva guerra comercial entre la Unión Europea y China

| 20 diciembre, 2016 | Comentario

Para la Unión Europea (UE), China no es una economía de mercado. Ni tampoco para Estados Unidos, Canadá, Japón y otros países. Trascurridos 15 años desde que China ingresara en la Organización Mundial del Comercio (OMC), el protocolo de adhesión marcaba que, si el país demostraba ser una economía de mercado, debería gozar de los mismos derechos y garantías comerciales que cualquier otro miembro de la OMC en igualdad de condiciones. Sin embargo, la UE y EE. UU., entre otros, se resisten a otorgarle este estatus por el temor a que la competencia china pudiese perjudicar a sus sectores industriales autóctonos. Negarle a China el estatus de economía de mercado implica que sus exportaciones no están sujetas a la protección del libre mercado y, por lo tanto, se les puede imponer distintos aranceles y medidas antidumping.

En opinión de Aegis Europe, una alianza europea compuesta por más de 30 asociaciones industriales europeas, entre las que se encuentra la Confederación Europea de la Industria del Calzado (CEC), China sigue siendo una economía dirigida cuyas empresas reciben directa e indirectamente subsidios que les permiten incurrir en dumping comercial, además de aplicar una política medioambiental muy poco restrictiva, lo que otorga a China una evidente ventaja frente a sus competidores comerciales. «La concesión del estatus de economía de mercado socavaría gravemente la eficacia del sistema de defensa comercial de la UE, amenazando la competitividad y la supervivencia de muchas empresas europeas, especialmente pymes», explican desde Aegis. Según un estudio del Instituto de Política Económica conceder este estatus a China supondría un aumento de entre el 25 y el 50 por ciento de las exportaciones chinas con destino a la UE y pondría en riesgo entre 1,7 y 3,5 millones de puestos de trabajo en Europa.

La Unión Europea importa de China casi 2.000 millones de pares de zapatos al año, mientras que sus exportaciones con destino a este país no superan los 10 millones de pares.

Como cabía de esperar, las autoridades chinas no han tardado en iniciar acciones legales contra lo que consideran «una excusa para imponer barreras proteccionistas y no asumir que muchos de sus sectores están perdiendo competitividad frente a los de China». La resolución de este caso podría alargarse al menos tres años; entretanto, China ya amenaza con tensar aún más las relaciones comerciales: «si insisten en romper las reglas, podemos tomar posturas más agresivas e incluso represalias. Si nos imponen aranceles antidumping, podemos hacer lo mismo con ellos».

«A nadie le beneficia una guerra comercial, pero en China estamos preparados para una larga lucha», amenazan desde China.

A la espera de conocer con más detalle cuáles serán estas «represalias», lo que es seguro es que en 2017 se inaugura un nuevo período en las relaciones comerciales entre China y Europa. En este sentido, hay que tener en cuenta que la Unión Europea importa de China casi 2.000 millones de pares de zapatos al año, mientras que sus exportaciones con destino a este país no superan los 10 millones de pares. Y este intercambio comercial podría verse trastocado con la imposición de nuevos aranceles. «A nadie le beneficia una guerra comercial, pero en China estamos preparados para una larga lucha», amenazan desde China.

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Categoría: Reportajes

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