El calzado de Portugal está de moda (1ª parte)

| 15 junio, 2018 | Comentario

Portugal está de moda. Nuestro país vecino ha pasado de ser rescatado por el Banco Central Europeo en 2011, de registrar una tasas elevadísimas de paro y sufrir una de las peores crisis económicas de su historia a, en tan solo unos años, volver a crecer y presentar una cuentas saneadas y solventes. Pero, su actual éxito no solo se refiere al ámbito financiero y político, sino que Portugal también ha sufrido una radical transformación social espoleada por sus recientes éxitos deportivos (campeones de la Eurocopa en 2016), musicales (vencederos en la edición de 2017 de Eurovisión), turísticos (elegido mejor destino turístico mundial en 2017) y diplomáticos (desde 2017 el luso António Guterres es el secretario general de las Naciones Unidas y otros compatriotas suyos también lideran el Eurogrupo y la Comisión Europea). Portugal está de moda, Portugal es sexy.

Precisamente, el lema del sector portugués del calzado hace referencia a esta misma capacidad de atracción y se define como «la industria más sexy de Europa». Porque si la economía portuguesa está despuntando y sus ciudadanos abandonan la saudade para abrazar el optimismo, la industria de calzado del país vecino no se queda atrás en cuanto a crecimiento e inmejorables perspectivas de desarrollo de cara a los próximos años. El calzado es actualmente uno de los sectores más importantes y con mayor peso para la economía portuguesa y uno de los que mejores cifras obtiene en los mercados exteriores. En apenas dos décadas el calzado luso se ha sabido transformar para adaptarse a un mundo globalizado y a unos gustos del consumidor en constante cambio. Si hace 20 años las fábricas portuguesas se caracterizaban por la producción intensiva y por una manufactura anclada en la tradición semiartesanal, en la actualidad destaca por su incorporación a los nuevos procesos de fabricación robotizada y por la implantación en sus líneas de producción de los más modernos avances tecnológicos. En palabras del primer ministro de Portugal, António Costa, «el sector del calzado de Portugal ha tenido la habilidad de reinvertirse a sí mismo a través de una fuerte inversión en innovación».

Tras la italiana y española, la portuguesa es la tercera industria de calzado más potente y con mayor volumen de producción de Europa.  Este éxito, logrado en tan poco tiempo, se asienta en tres pilares fundamentales: la apuesta por la internacionalización, la creación de un clúster industrial fuerte y cohesionado y la fuerte inversión en tecnología para modernizar los centros de producción.

Internacionalización
Según los últimos datos facilitados por la Asociación Portuguesa de Industrias del Calzado, Componentes y Artículos de Piel y sus Sucedáneos (Apiccaps), el sector portugués de calzado está compuesto por 1.526 empresas, que dan empleo a unos 40.080 trabajadores. Su producción anual rondó el pasado año los 87,64 millones de pares, de los cuales cerca del 95 por ciento se destinó a la exportación. En este sentido, en 2017 las ventas de zapatos al exterior alcanzaron un valor de 1.965 millones de euros. El calzado de Portugal ya está presente en más de 150 países de todo el mundo, entre los que destaca, por orden de mayor valor de las exportaciones en 2017, Francia (410 millones de euros), Alemania (376 millones de euros), Países Bajos (281 millones de euros), España (174 millones de euros) y Reino Unido (125 millones de euros). Con estos datos de 2017, el calzado portugués ya acumula un período de ocho años consecutivos de crecimiento. Entre 2010 y 2017, el valor de las ventas al exterior de zapatos lusos ha aumentado un 52 por ciento. Aunque, por el momento, el destino de las exportaciones del calzado de Portugal se encuentra principalmente en países de la Unión Europea (en concreto, el 86 por ciento), en los últimos años las empresas del sector han puesto en marcha un proceso de diversificación de mercados, como, por ejemplo, Corea del Sur, Chile, Rusia o Finlandia; marcándose como principal objetivo en un futuro próximo el abordaje de los Estados Unidos como mercado estratégico y con mayores perspectivas de crecimiento. Para acometer esta internacionalización, el calzado portugués ha apostado decididamente en los últimos años por la participación de sus empresas en las principales ferias de sector de todo el mundo. De este modo, alrededor 180 firmas zapateras de Portugal participan regularmente en los principales eventos feriales de Italia, Alemania, España y Francia, además de Japón y Estados Unidos en los últimos años.

Clúster
La industria productora de zapatos en Portugal está concentrada en dos centros geográficos muy determinados: en los municipios de Felgueiras y Guimaraes en los alrededores de Oporto y, por otro lado, en Santa Maria da Feira, Oliveira da Azeméis y Sao Joao da Madeira más cerca de Lisboa. Estos dos clústeres no solo se constituye con empresas productoras de calzado sino que también forman parte de ellos tanto las firmas de componentes para el calzado como los fabricantes de artículos de cuero. La concentración en un espacio geográfico tan reducido de todos los elementos implicados en la fabricación de un zapato ha conseguido crear una red de colaboración eficiente y rápida. En gran medida, esta unión sectorial ha sido fruto del trabajo de Apiccaps, patronal del sector que ha vertebrado la industria portuguesa de calzado y anexas y ha liderado la modernización del sector desde su fundación en 1975.

Industria 4.0
Junto a la internacionalización y a la creación de un clúster robusto y cohesionado, el tercer pilar del éxito del calzado de Portugal lo encontramos al analizar su decidida apuesta por la innovación y su adaptación a una economía dominada por las herramientas digitales. Para ello, hace tres años la industria zapatera lanzó el programa FOOTure 4.0, en el que se han invertido 49 millones de euros con el objetivo de promover la introducción de nuevas metodologías de la era digital en las fábricas de trabajo. En total, plan de acción incluye 14 líneas de actuación estructuradas en cuatro ejes estratégicos: innovación en la experiencia del consumidor, producción inteligente, cualificación de los recursos humanos y liderazgo y coordinación sectorial. En el proyecto están involucrados más de 70 socios, entre los que podemos encontrar empresas de calzado y componentes, universidades y centros tecnológicos.

El calzado de Portugal está de moda (2ª parte)

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Categoría: Actualidad

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