Editorial: No tan mal

| 14 mayo, 2024 | Comentario

Varios meses antes de que acabara el 2023, existía un consenso entre analistas, economistas y expertos del sector, según el cual la primera mitad del presente año iba a ser un periodo de caídas generalizadas para la industria española del calzado y el cuero. Las previsiones a finales de año, sin duda, no eran nada halagüeñas: tanto las exportaciones como la producción, la facturación o el empleo en el sector del zapato y cuero en España mostraban porcentajes negativos que evidenciaban una pérdida preocupante de competitividad. Pero ¿cuál ha sido el comienzo de 2024 por parte de las empresas nacionales?

Contradiciendo todas las expectativas, los primeros meses del año en curso no son tan malos como lo esperado. Claramente, el calzado español en la mayoría de los índices analizados sufre descensos, pero no tan pronunciados como todo hacía prever. En primer lugar, aunque la tendencia de las exportaciones durante el segundo semestre de 2023 invitaba a vaticinios catastrofistas (las ventas al extranjero de zapatos españoles cayeron el pasado año un leve 0,2 %, aunque crecieron en términos de valor un 6,6 % como efecto de la elevada inflación), en los dos primeros meses de 2024 el comercio exterior de calzado volvió a crecer, sobre todo, en cuanto al número de pares (en comparación con el mismo periodo de 2023, las exportaciones de calzado del primer bimestre crecieron un 6,7 % en cantidad y cayeron un leve 0,3 % en valor). Este sorprendente buen desempeño en los mercados internacionales evidencia, una vez más, la enorme capacidad de resiliencia y para ofrecer un producto competitivo de las marcas españolas más exportadoras.

En cuanto a los niveles de producción de calzado, es cierto que estos se mantuvieron durante el primer trimestre del año en porcentajes negativos (-14,7 %). No obstante, no debemos obviar que en los dos últimos meses se han experimentado importantes subidas, por lo que, de mantener esta tendencia, podríamos volver a los número positivos mucho antes de que acabe el primer semestre.

En este sentido, la vuelta a los porcentajes positivos es algo que ya se ha producido en cuanto a la facturación de las empresas españolas de calzado y cuero. Después de casi un año, el índice de cifra de negocios (ICN) de la industria aumentó en febrero un 0,9 % con respecto al mismo mes de 2023.

En consecuencia, tras el análisis de los datos de los principales índices económicos del sector del calzado y el cuero, no cabe otra interpretación que no sea: estamos mal pero no tan mal

Por último, el empleo en la industria del calzado y el cuero sí nos dificulta dejarnos llevar por un optimismo desaforado, ya que la destrucción de puestos de trabajo en estos sectores no admite matizaciones ni contemporización posible. De esta manera, en abril de 2024 trabajaban dados de alta en la Seguridad Social en los sectores de calzado y cuero un total de 39 240 trabajadores de media, lo que supone un 6,4 % menos que hace un año y un 10 % menos que en abril de 2019, antes de que se desatara la pandemia de la covid-19.

En consecuencia, tras el análisis de los datos de los principales índices económicos del sector del calzado y el cuero, no cabe otra interpretación que no sea: estamos mal pero no tan mal. No hay duda de que sería deseable que la situación fuera mejor, que el empleo creciera y la producción aumentara; pero, si miramos a nuestro alrededor (varios focos de conflictos bélicos, inflación de materias primas que no nos abandona, tensiones de bloques, desastres medioambientales, inestabilidad política, etcétera), casi tenemos que dar gracias de que el descalabro no sea mayor y de que, incluso, en algunos apartados podamos presumir de curvas de crecimiento.

Descargar editorial de Revista del Calzado, n.º 252:
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Categoría: Actualidad

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