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Editorial: De lo macro a lo micro

| 27 diciembre, 2024 | Comentario

En ocasiones, los datos macroeconómicos tardan en hacerse sentir sobre la pequeña economía doméstica e, incluso, pueden evolucionar de manera independiente sin que aquellos afecten sobre esta. En consecuencia, mientras que en los hogares españoles la percepción es que la cesta de la compra cada vez cuesta más llenarla, el precio de la vivienda y el alquiler se ha disparado y la carestía de la vida aprieta hasta el ahogo, los grandes índices que miden la salud de la economía en España dan muestras de una potente fortaleza, envidiada por el resto de países de nuestro entorno.

Por el momento, las mediciones del producto interior bruto (PIB) de España ofrecen una imagen de una economía en crecimiento (en torno al +2,9 % en los primeros tres trimestres del año) y cuyas perspectivas no hacen más que mejorar según nos acercamos al final de 2024. Así, las previsiones indican que la economía española crecerá en el presente año entre un 2,9 % (FMI, BBVA, AIReF), un 3 % (Funcas, OCDE) o un 3,2 % (Banco de España) y que esta evolución continuará al alza en 2025 hasta situarse entre un 2,1 % (FMI, BBVA), un 2,3 % (Funcas, AIReF, OCDE) o un 2,5 % (Banco de España). En este sentido, según S&P Global Ratings, la economía de la eurozona crecerá un 1,2 % el año próximo frente al 0,8 % de 2024, impulsada principalmente por los buenos resultados de España. Mientras que los principales analistas auguran tenues caídas en grandes economías como Alemania y Japón y contenidos avances en Italia o Francia, a España la sitúan como uno de los principales motores económicos en todo el mundo, gracias, en gran parte, a la solidez de su mercado laboral. En este sentido, a la espera de conocer el verdadero impacto de un desastre natural como el padecido por las inundaciones de la dana en Valencia, todo hace prever que nuestro país liderará este año el crecimiento económico en la eurozona y se destacará como una de las economías más prósperas durante el próximo ejercicio.

El verdadero reto que deben afrontar tanto el país como el sector nacional del zapato de cara a 2025 va a ser el de hacer efectiva esta traslación de los buenos datos macroeconómico a la experiencia individual como ciudadanos y como trabajadores.

Pero ¿hasta qué punto la bonanza macroeconómica española repercute en sectores más modestos como el del calzado? Veamos. Durante los últimos meses de 2024, tanto las exportaciones (+7,1 % en valor entre enero y septiembre) como la facturación (+1,4 % en octubre) han mostrado porcentajes positivos que evidencian la buena marcha de la industria zapatera en España. No obstante, hay que reconocer que no todos los indicadores económicos son positivos. Por ejemplo, el empleo en septiembre del presente año es un -6,7 % inferior al de 2023 y la producción de zapatos marcó un -9,2 % en octubre de 2024. En consecuencia, del análisis de estos datos podemos colegir que la industria española del calzado gana más, genera más negocio (sobre todo en los mercados internacionales), pero esta fortaleza de grandes rasgos no se distribuye entre los trabajadores del sector, que, recordemos, son los peor pagados y los menos productivos de toda la industria española. Es decir, lo macro no se traslada a lo micro.

De esta manera, el verdadero reto que deben afrontar tanto el país como el sector nacional del zapato de cara a 2025 va a ser el de hacer efectiva esta traslación de los buenos datos macroeconómico a la experiencia individual como ciudadanos y como trabajadores. Porque todos aquellos grandes datos y amplios porcentajes en positivo que no tengan su reflejo sobre la vida común y a pie de calle se convertirán en fantasías tan inútiles como frustrantes.

Descargar editorial de Revista del Calzado, n.º 255:
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Categoría: Actualidad

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