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Que la circularidad del calzado sea real depende de todos

| 9 diciembre, 2022 | Comentario

Autores:
Borja Mateu, Ana Belén Muñoz, Dra. Francisca Arán y Dra. Elena Orgilés. INESCOP (Centro Tecnológico del Calzado)

Podemos interpretar la economía circular como el modelo de producción y consumo en el cual se da valor a los residuos para convertirse de nuevo en materias primas útiles. Un proceso cíclico donde los recursos se maximizan y se mantienen en el sistema. Este modelo conlleva numerosos beneficios económicos como es una menor dependencia de las materias primas vírgenes, beneficios sociales con creación de puestos de trabajo y promoción de la industria local y beneficios ambientales con la reducción de residuos que terminan en vertedero. Por tanto, la transición hacia estos modelos es necesaria y urgente, requiere de avances en I+D y, sobre todo, de compromiso por parte de los consumidores, los fabricantes de calzado y componentes y de la administración pública.

España se sitúa a la cola de reciclaje, con una tasa que ronda el 35 % de residuos reciclados. Es evidente que aún estamos muy lejos del objetivo europeo del 55 % para el 2025. En algunos sectores sí se está logrando, como con el cartón, que se recicla un 75 %; el vidrio, un 73 %, o envases, un 51 %. En cambio, en otros, como es el caso del calzado, donde aún no existen vías de valorización en el mercado, la tasa de reciclaje no llega ni al 5 %.

Es evidente que hay que actuar, y también que hay que hacerlo ya. Por ello, Inescop, en el marco del proyecto Circular Industry 2.0, el cual cuenta con la financiación del Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE) y los fondos FEDER, trabaja en la circularidad del calzado y en la simbiosis industrial con otros sectores para desarrollar y validar nuevos procesos y vías de valorización.

En este camino hacia la circularidad es crucial que las empresas de calzado y componentes establezcan alianzas entre ellas y con otros sectores para poder crear ecosistemas industriales, donde los residuos de unos se transformen en recursos para otros. En este sentido, Inescop trabaja, junto con AITEX (Centro Tecnológico del Textil) y AIJU (Instituto Tecnológico de Productos Infantiles y Ocio), en la búsqueda de soluciones basadas en la economía circular para los sectores de la automoción y transporte, calzado, textil y juguete. La iniciativa se basa en el demostrador desarrollado por los tres centros de forma conjunta y que permite obtener materias primas de alto valor a partir de residuos multicomposición, provenientes de los cuatro sectores implicados.

Mediante la planta piloto, los residuos multicomposición de las distintas industrias implicadas, como asientos, tapicería, zapatos, chaquetas, peluches o parachoques, se procesan mediante un tratamiento físico-mecánico en continuo que permite obtener, a partir del residuo en bruto, distintas fracciones listas para reincorporarse en la industria como materia prima recuperada o aptas para ser procesadas por un reciclaje químico o por otro tipo de tratamientos.

Tras el tratamiento se obtienen componentes como cuero, metales férricos, metales no férricos, espumas, fibras y polímeros, que son previamente analizados y, mediante tecnologías innovadoras, se vuelven introducir en los productos que usamos de forma cotidiana (calzado, juguetes, ropa, mobiliario, etcétera), reduciendo así la dependencia de materias vírgenes y los residuos que terminan en vertedero, con todos los beneficios ambientales que ello conlleva.

Antes del 2025 los municipios españoles estarán obligados a disponer de contenedores para la recogida selectiva de textil y calzado en la vía pública, sin embargo, aún no disponemos de opciones de reciclaje viables disponibles.

Con esta investigación, Inescop busca adelantarse a las exigencias normativas y a la necesidad de la industria de dar un fin de vida justo a los productos que se ponen en el mercado. Y es que antes del 2025 los municipios españoles estarán obligados a disponer de contenedores para la recogida selectiva de textil y calzado en la vía pública, sin embargo, aún no disponemos de opciones de reciclaje viables disponibles. Por todo ello, el desarrollo de un Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada al Productor para la industria del calzado puede ser una oportunidad para impulsar una correcta gestión de los residuos de calzado si se plantea junto a sistemas de tratamiento de bajo impacto ambiental como es el reciclado mecánico.

Lo realmente esperanzador es que, en un año que está abierta la planta piloto, son muchas las empresas que están trabajando en ella para valorizar su calzado al final de vida y, además, consiguen encontrar sinergias con otras industrias para que su calzado vuelva a tener valor y no termine en vertedero.

Uno de los problemas principales a los que se enfrenta la reciclabilidad de estas industrias es la multicomposición y la falta de trazabilidad de esas materias primas. La industria del calzado es muy exigente en términos de calidad, propiedades físicas y requerimientos químicos, lo cual dificulta la reintroducción de material reciclado de diversos orígenes. Es fundamental garantizar la sostenibilidad en todas las etapas del ciclo de vida del producto y por ello introducir materias primas que puedan comprometer la durabilidad o confort de este es totalmente inviable.

De hecho, en el proyecto Circular Industry 2.0 se caracterizan todas las fracciones, así como los nuevos componentes y productos desarrollados, con el fin de asegurar que cumplen con todos los requisitos sectoriales.

Además, las sinergias con otros sectores industriales permiten que las materias primas recuperadas que no son válidas para un sector puedan servir para otros con otro tipo de requerimientos. Esto potencia de forma significativa el valor de los residuos y reduce las posibilidades de que materiales de alto valor terminen enterrados en vertederos o incinerados.

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Categoría: Actualidad

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