El pequeño comercio de calzado se resiste a desaparecer
El sector minorista del calzado en España atraviesa una de sus peores crisis, con un cierre masivo de tiendas que amenaza el tejido económico local. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), actualmente solo permanecen activos 7398 comercios dedicados a la venta al por menor de calzado, una caída drástica frente a los más de 12 000 establecimientos que existían hace apenas diez años.
La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) y la Asociación Nacional del Comercio de Calzado (ANCC) han denunciado públicamente que esta situación es consecuencia directa de las nuevas estrategias comerciales de numerosos fabricantes nacionales. En su opinión, estas prácticas están debilitando gravemente el canal tradicional de distribución y poniendo en riesgo miles de empleos.
Ambas organizaciones han anunciado que mantendrán varias reuniones con representantes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y del Ministerio de Economía y Comercio para trasladar su preocupación y pedir medidas que protejan al pequeño comercio.
Durante décadas, el modelo de negocio del sector se ha basado en la planificación anticipada: los minoristas compraban el producto con casi un año de antelación, asumiendo importantes inversiones económicas que recuperaban durante la campaña. Este sistema garantizaba la rentabilidad y sostenibilidad de los comercios.
Sin embargo, la situación ha cambiado de forma radical. Muchos fabricantes han comenzado a vender directamente al consumidor a través de sus canales digitales, ofreciendo importantes descuentos incluso antes del inicio oficial de la temporada. Estas ofertas, muchas veces por debajo del precio que pagan los minoristas, hacen imposible que estos puedan competir, dejándolos sin margen de beneficio.
Desde UPTA y ANCC denuncian que este cambio rompe de forma unilateral y desleal la cadena de distribución, perjudicando exclusivamente a los autónomos y pequeños empresarios que constituyen el motor económico de muchas localidades españolas.
Para Eduardo Abad, presidente de UPTA, «los que presumen de la marca España, del calzado fabricado en nuestro país, deberían proteger a su mejor aliado: el comercio minorista, que ha sido y sigue siendo el principal motor de la economía local. Las marcas nacionales deberían reaccionar al ver que se está hundiendo el canal que durante años les ha dado valor y mercado».
Por su parte, desde la ANCC se insiste en que «es urgente adoptar medidas eficaces que garanticen la estabilidad del sector y eviten el cierre de más negocios, una tendencia que ya ha afectado a otros segmentos del comercio local en los últimos años».
Categoría: Actualidad














