«Hay que redimensionar el tamaño de las empresas del calzado»
A finales del octubre, Vicente Pastor asumió la presidencia de la Federación de Industrias del Calzado Español (FICE), en sustitución de Rosana Perán. De esta manera, Pastor se pone al frente de la patronal nacional del calzado, cargo que compatibilizará con las presidencias de la la Asociación Valenciana de Empresarios del Calzado (Avecal) y de la Fundación Ficia. Hablamos con él sobre sus objetivos como nuevo presidente de FICE, así como de la complicada situación que habrán de enfrentar los productores españoles de zapatos.
- Vicente Pastor, presidente de la Federación de Industrias del Calzado Español (FICE).
Revista del Calzado: ¿Cuáles van a ser sus principales objetivos al frente de la Federación de Industrias del Calzado Español (FICE)?
Vicente Pastor: Fundamentalmente, mi principal objetivo va a ser incidir en que para superar esta etapa de dificultades —¡una más!— debemos trabajar unidos. Uno de los principales vectores en el que profundaremos será en trabajar más en conjunto, poniendo sobre la mesa la necesidad de superar las dificultades juntos y colaborando para avanzar en los retos que afrontará la industria.
Revista del Calzado: En su opinión, ¿el sector español del calzado está desunido por regiones o zonas de producción?
Vicente Pastor: No, no está desunida por regiones. De hecho, a través de la federación, las distintas regiones ya tienen una muy buena comunicación, pero sí debemos colaborar más en el día a día. Yo soy un empresario y creo que siempre hemos estado vigilando con sospecha a la competencia de al lado. Pero, actualmente, con los retos que hay, tenemos que pensar más en de qué manera nos puede ayudar la empresa vecina y en cómo la puedo ayudar yo a ella. Para mí, este es un tema fundamental a la hora de plantear proyectos a la Administración: ver qué cosas en conjunto nos pueden beneficiar a todos como industria. Por tanto, este va a ser uno de mis principales objetivos.
«Siempre hemos estado vigilando con sospecha a la competencia de al lado. Pero, actualmente, con los retos que hay, tenemos que pensar más en de qué manera nos puede ayudar la empresa vecina y en cómo la puedo ayudar yo a ella».
Revista del Calzado: ¿Eres optimista en este aspecto?
Vicente Pastor: Creo que sí. Los empresarios lo primero que quieren es seguir adelante con su empresa usando todos los recursos que están en su mano. Por otro lado, ahora llega a la dirección de las empresas una nueva generación de personas más jóvenes que se incorporan con otra mentalidad. De igual manera que decimos que son nativos digitales, también tienen una mentalidad más abierta que la que teníamos los empresarios anteriores, que éramos más tradicionales y recelosos de la competencia.
Revista del Calzado: Estamos cerca de dar por acabado el año. ¿Cómo cree que finalizará 2025 para el calzado español?
Vicente Pastor: Los datos anuales todavía no están cerrados, pero lo que se percibe es que, a pesar de que el año 2025 empezó muy mal debido a la incertidumbre mundial creada por los aranceles, al final el impacto no está siendo tan grave. Aunque no cabe duda de que la incertidumbre de los primeros meses del año sí que ha perjudicado. Por tanto, hasta agosto estábamos en datos de exportación prácticamente iguales que en el año pasado. Y para mí sería un buen dato cerrar el año con cifras parecidas a las de 2024. Aunque los últimos datos indican que ahora estamos en torno a un 5 % por debajo que en 2024, todavía estamos en campaña y se están sirviendo pedidos. En consecuencia, como digo, una variación de más o menos 5 % no sería mal dato para acabar el año.
«El impacto de los aranceles no está siendo tan grave. Aunque no cabe duda de que la incertidumbre de los primeros meses del año sí que ha perjudicado».
Revista del Calzado: ¿Cómo se explica la caída de las ventas de calzado español con destino a Italia del último año y el crecimiento en Polonia?
Vicente Pastor: En algunos mercados como el italiano no se comprende del todo la caída de las ventas de calzado español este año si se compara con ejercicios precedentes en los que se experimentaron crecimientos excelentes e, incluso, Italia se posicionó como primer comprador de zapatos nacionales. A veces estas subidas y bajadas tan bruscas se deben simplemente a movimientos ajenos. Hay que ver la tendencia, no solo los últimos datos. En Italia, en los últimos años, España ha mejorado mucho su posicionamiento y, al mismo tiempo, una parte de la deslocalización del calzado italiano se ha venido a nuestro país. Italia también es un hub de distribución para zapatos cuyo destino luego es otro. Esto mismo le sucede a Polonia. Polonia ha crecido mucho gracias, en gran parte, al buen momento de la economía polaca, pero también porque determinadas plataformas de distribución logística de grandes cadenas trabajan desde Polonia por sus costes competitivos con respecto, por ejemplo, Alemania. Entonces, hay un porcentaje de zapatos que se exporta a Polonia para que luego se distribuya por otros países de Europa. Por tanto, hay que vigilar muy de cerca estas tendencias que llaman tanto la atención y tratar de averiguar un poco mejor qué hay detrás, ver si se consolidan y advertir si esos crecimientos están influidos por grandes movimientos de la distribución logística.
Revista del Calzado: ¿El mercado estadounidense se va a dar por perdido como se hizo con el británico tras el Brexit?
Vicente Pastor: Esperemos que no, porque el Brexit sí que ha sido una auténtica catástrofe para la industria española. Con el Brexit se ha perdido un mercado muy importante y no se espera poder recuperarlo próximamente. Por su parte, los datos en Estados Unidos no están siendo, si miras el cómputo anual, muy malos. Los últimos meses sí que lo son porque las empresas adelantaron pedidos en previsión de unos aranceles que al final no han sido tan desastrosos. Al final, el impacto del arancel ha sido de un 5 %. Todavía sigue habiendo internamente bastantes reajustes, porque la imposición de aranceles más gravosos a otros países, como en China, Vietnam o Brasil, hace que el mercado se mueva. Lo que pasa es que aprovechar las oportunidades que se abren a la industria española debido a los altos aranceles sobre otros productores no es inmediato. Pero Estados Unidos no es solo el 8 o 10 % de cuota de mercado que pueda representar para el total de nuestras exportaciones, sino también el valor estratégico del posicionamiento, a lo que hay que añadir el precio medio del par vendido en Estados Unidos, que es muy elevado, lo que lo convierte en un mercado de referencia. Comercialmente hay que estar en los Estados Unidos. A lo mejor no es el cliente más rentable, pero el posicionamiento que aporta es muy interesante.
«Comercialmente hay que estar en los Estados Unidos. A lo mejor no es el cliente más rentable, pero el posicionamiento que aporta es muy interesante».
Revista del Calzado: El sector del calzado de Portugal no quiere vender más zapatos; ahora su objetivo es aumentar sustancialmente el valor de sus zapatos. ¿Esta misma estrategia es la que debe seguir el calzado español o el calzado español está cómodo en un nicho de mercado de precio más barato?
Vicente Pastor: En primer lugar, a mí me cuesta entender que una empresa no quiera vender más. Parto de esa base. No obstante, lo puedo entender si se pone en contexto. Es cierto que cualquier negocio intenta facturar con cuanto mayor valor añadido mejor. Si el producto, en este caso el calzado, es muy intensivo en uso de mano de obra y solo vendes mano de obra abaratada, evidentemente, no vas a poder elevar el precio porque el mercado tiene otras opciones. Querer vender productos con más valor añadido es aspiracional. Hablando con portugueses estos días, ellos destacaban con cierta envidia o admiración el hecho de que el calzado español hubiese sido capaz de crear marcas, que es donde se consigue el valor añadido. No solo por tener una marca vas a vender más caro, pero esa marca permite transmitir valores al consumidor, prestigio, garantías de calidad, control del producto, etcétera. Por tanto, entiendo que en esa afirmación de no querer vender más hay una aspiración a posicionar sus zapatos como un producto de marca y no venderlos simplemente como marcas blancas. En este aspecto, España está unos pasos por delante.
Luego hay otro aspecto interesante al respecto. El calzado de precio más elevado, aquel de gama superior, suele ser un zapato elegante y de vestir, que es precisamente el segmento que más ha sufrido en los últimos años para poder mantener una estructura productiva. En los últimos años, tanto empresas italianas como españolas, centradas en un vestir elegante, han tenido que incorporar interpretaciones más orientadas al consumidor de confort o guiños a la comodidad para poder aguantar en un mercado tan competitivo.
En el caso de España, creo que la estrategia que debe seguir nuestra industria pasa por potenciar las marcas. La marca es la que te da estabilidad en el mercado. Ahora bien, una marca debe estar construida con un discurso interno potente. Este discurso no siempre tiene por qué centrarse en la calidad del producto, ya que la calidad depende del segmento en el que te muevas. A partir de ahí, esa marca tiene que tener unas ideas y unos valores que conecten con un nicho de mercado más o menos grande, y luego dimensionar la empresa en función de ese nicho al que te quieras dirigir. La marca es la que te da el vehículo de comunicación y marketing con el consumidor. Esa, creo, es la clave. El consumidor puede ser final u otras marcas para las que fabriques, ya que puedes tener una reputación top entre aquellos que quieren fabricar. Es decir, tu mercado no tiene que ser el b2c, sino que puede ser el b2b, pero tienes que tener claro cuál y cómo es tu marca. Hay empresas de calzado que no tienen una marca entre los consumidores, pero que todos reconocemos como una muy buena fábrica, y cuando una gran marca comercial se plantea comercializar calzado, intenta contratar los servicios de esas fábricas.
«En el caso de España, creo que la estrategia que debe seguir nuestra industria pasa por potenciar las marcas. La marca es la que te da estabilidad en el mercado».
Revista del Calzado: Cierre de proveedores de la industria auxiliar, crisis de abastecimiento, inestabilidad sociopolítica, ausencia de relevo generacional al frente de las empresas y en los principales puesto de trabajo, proteccionismo arancelario, etcétera. ¿Cuál cree que es actualmente la mayor amenaza para el calzado español?
Vicente Pastor: Has puesto una relación de problemas que dan ganas de salir corriendo. No hay que preocuparse, sino ocuparse de todos ellos: ver en qué medida la crisis de los componentes va a influir en tu negocio, estudiar si el tema arancelario te va a afectar demasiado o atender a las necesidades del relevo generacional.
Por ejemplo, sobre el relevo generacional, hay que hacer una reflexión como país más que una reflexión como sector. El cómo enganchar y atraer a los jóvenes para que miren con buenos ojos el sector calzado como una posibilidad de futuro personal es algo que tenemos que trabajar más. El sector del calzado en España no tiene nada que ver con el de hace veinte o diez años. Hoy por hoy, nuestro sector es equiparable a cualquier tipo de industria. La incorporación de temas de digitalización o de robotización puede hacer que se generen entornos más agradables que motiven a trabajar en ellos. Es tarea de los dirigentes de las empresas reflexionar sobre cómo hacer visible el discurso que destaca que la persona es el centro de la empresa, porque puede determinar que un joven que empieza su vida laboral vea el calzado como una opción o no.
De todas formas, de cualquiera de los temas que has planteado se podría hacer toda una serie de recetas para poder atacarlas. Cada uno tiene que ver qué es lo que más le afecta.
Revista del Calzado: Personalmente, ¿cuál es para usted el problema con peor solución?
Vicente Pastor: A mí me preocupa el tema de la dimensión de las empresas para poder abordar cualquiera de estos retos. Las cosas cada vez se complican más para las empresas, tanto a nivel normativo y geopolítico como del entorno laboral. Por tanto, para poder abordar todos estos asuntos se necesita un buen equipo, y un buen equipo se consigue si se tiene una empresa grande. Por eso, que las empresas crezcan es fundamental. La manera de crecer, idealmente, sería a través de fusiones, pero creo que el primer paso es empezar a colaborar. Cualquiera de los problemas que hemos mencionado, con una dimensión adecuada de la empresa, se van a poder solventar mejor. Por ello, el planteamiento de esta nueva presidencia de FICE pasa por redimensionar el tamaño de las empresas.
«Las cosas cada vez se complican más para las empresas, tanto a nivel normativo y geopolítico como del entorno laboral. Por tanto, para poder abordar todos estos asuntos se necesita un buen equipo, y un buen equipo se consigue si se tiene una empresa grande. Por eso, que las empresas crezcan es fundamental».
Revista del Calzado: Por qué cree que los trabajadores más jóvenes no se sienten atraídos por un sector tan vinculado con el mundo de la moda como es el del calzado?
Vicente Pastor: La parte de la gestión de la moda tiene su glamur y sí que atrae a los jóvenes. El problema de la falta de relevo generacional se da en la parte industrial, que tiene una historia un poco turbia en las zonas zapateras, que se transmite en estos momentos de oídas, sin conocer realmente la verdadera realidad. Este es un factor adicional para que el calzado no se considere una opción por parte de aquellos que ahora están acabando sus estudios primarios o la Secundaria y no quieren continuar formándose en una carrera universitaria. Pero, hoy en día, una fábrica de calzado es casi como un laboratorio y más limpia que muchas cocinas de restaurantes.
Revista del Calzado: Si no se ha encontrado relevo para las aparadoras, ¿piensa que sí se va a conseguir atraer a técnicos en robótica o expertos en IA?
Vicente Pastor: No pensemos que mañana va a haber un robot aparando, pero sí que hay que empezar a dar pasos en esa dirección. La automatización del aparado es una tarea pendiente y que, hoy por hoy, ya es abordable. Hay ejemplos en la zona de Alicante que han dado un paso adelante en cómo gestionar el aparado aplicando la inteligencia artificial. Claro que se pueden hacer cosas. Ya se puede empezar a robotizar algún centro y convertir a una operadora manual en una gestora de procesos robóticos, si está bien motivada y si está en una empresa que avanza. Esto no significa que vayamos a prescindir de las aparadoras, sino que van a desarrollar otras habilidades para poder seguir trabajando. Ahora mismo no estamos en el momento de sustituir aparadoras por robots, pero hay que caminar en esa dirección o, por lo menos, aprovechar las ventajas que actualmente tenemos.
«Ahora mismo no estamos en el momento de sustituir aparadoras por robots, pero hay que caminar en esa dirección».
Revista del Calzado: La sostenibilidad es un concepto del que no se para de hablar en el sector, pero ¿hasta qué punto están adaptadas las marcas españolas de calzado a los desafíos que supone la producción sostenible?
Vicente Pastor: Creo que hay una percepción muy alta de lo importante que es el tema de la sostenibilidad. Pienso que somos bastante conscientes en general. De hecho, el calzado ha sido un sector pionero en el impulso de la creación del primer SCRAP para la responsabilidad social. El calzado español es consciente de que es un trabajo que se debe hacer. Se están incorporando parámetros en el diseño para no ensuciar y no tener que limpiar. Si empezamos a diseñar de una forma más sostenible, tendremos menos preocupación después, ya que no es más limpio el que más se lava, sino el que menos se ensucia.
Revista del Calzado: En relación con Gerescal, ¿están preparadas las marcas españolas de calzado para afrontar la nueva normativa en torno a la gestión de los residuos textiles y de calzado en España?
Vicente Pastor: El 1 de enero de 2026 está a la vuelta de la esquina y hay que estar preparados. Gerescal conoce muy bien el sector y propone una herramienta imprescindible a las empresas para poder cumplir con toda la legislación y normativas que van a ir llegando. Las empresas, tarde o temprano, tienen que estar integradas en un SCRAP. Gerescal está listo, ultimando las herramientas informáticas necesarias para la gestión de residuos. De cualquier manera, si nos fijamos en otros países de nuestro entorno que han apretado más el calendario, cuando ha llegado el día de aplicar la normativa, los Gobiernos han tenido que hacer una moratoria, porque una cosa es lo que queremos hacer y otra cosa es si todo el sistema para poder gestionar una cantidad ingente de residuos y que las infraestructuras estén listas. El sector es consciente, ha dado los pasos necesarios y seguimos jugando este partido.
Revista del Calzado: Por último, ¿cómo cree que evolucionará el sector del calzado español en los próximos años? ¿Es optimista de cara al futuro?
Vicente Pastor: Más que optimista, soy positivo. Creo que hay personas que son conscientes de lo que tienen entre manos, y eso va a hacer que se tomen las decisiones adecuadas. Habrá empresas que evolucionarán muy positivamente, otras que lo harán a trancas y barrancas, otras que saldrán muy dañadas y tendrán que reconvertirse y colaborar y otras que, finalmente, desaparecerán. En el sector del calzado no existen nuevas crisis. Yo llevo unos años en él y todavía no me he encontrado la época buena, y aquí estamos. ¿Optimista? No. ¿Positivo? Sí. Creo que las personas somos capaces de sobreponernos a las adversidades. Cuando uno es empresario, lo es porque quiere y se preocupa por su empresa y hace todo lo que está en su mano para que siga adelante el proyecto y su gente. La estructura de micropymes que tenemos hace que tengamos un sentimiento de arraigo muy acuciado.
«Habrá empresas que evolucionarán muy positivamente, otras que lo harán a trancas y barrancas, otras que saldrán muy dañadas y tendrán que reconvertirse y colaborar y otras que, finalmente, desaparecerán».
Revista del Calzado: Pero el tiempo de las micropymes ha pasado. El futuro del sector pasa por menos empresas pero más grandes, ¿no?
Vicente Pastor: Creo que sí. Es la única forma de que sigamos hablando del calzado como un sector con un nivel importante para nuestro país.
Categoría: Actualidad, Entrevistas














Lejos esta la gente que manda de la realidad, ningún padre quiere que su hijo termine en el calzado, no quiere que termine en un sector de semi-exclavitud, con jornadas maratorianas, jornadas partidas, no pagando la nomina si no por horas ( todas las horas iguales, sean extras o no ), centros de trabajo que no han avanzado en mas de 20 años.
Es un sector que se merece que vaya a la quiebra, por tener unos empresarios negreros.