Editorial: Zapatos de piel en nidos

| 3 octubre, 2025 | Comentario

Recientemente hemos conocido la historia de un biólogo granadino que ha dedicado su última investigación a buscar nidos centenarios de quebrantahuesos, una especie desaparecida en nuestro país desde hace un siglo más o menos. Para su sorpresa, el científico descubrió que los nidos albergaban numerosos objetos que los buitres habían acumulado dentro de ellos a lo largo de los años. «Los quebrantahuesos acumulan generación tras generación objetos que usan como material de construcción o para tapizar el cuenco del nido y proteger a los pollos durante la incubación», explican los responsables del estudio. Entre los muchos utensilios recuperados por el biólogo, se encontraron restos de cestería, una flecha de ballesta, cuerdas, aparejos para los caballos u hondas. Los objetos extraídos más antiguos fueron, sin embargo, una alpargata de hace siete siglos y una máscara de piel curtida de la misma época.

Más allá de la inesperada cápsula del tiempo hallada dentro de los nidos de los buitres, la investigación confirma una verdad ya conocida: tanto el calzado como el cuero son dos inventos humanos que han acompañado a nuestra especie desde hace siglos y que, lejos de ser objetos fungibles, son herramientas capaces de perdurar en el tiempo. Es por ello que, más vieja que la alpargata encontrada en los nidos, el zapato de la cueva de Areni (Armenia) tiene el honor de ser el calzado más viejo conocido hasta ahora, concretamente de hace más de 5500 años de antigüedad. Confeccionado con cuero vacuno, el zapato de Areni es el ejemplar cerrado y con condones más longevo, aunque también se han encontrado sandalias abiertas más antiguas todavía (de entre 10 200 y 9300 años). Lo sorprendente del zapato de Areni es, por un lado, su excelente estado de conservación, gracias en gran medida al material con el que está elaborado (cuero), y, por otro, su parecido en cuanto a diseño y composición con los modelos actuales de calzado (piel curtida de una pieza, cordones, forro en forma de hierbas para mantener el pie caliente, etcétera).

Como con la alpargata y la máscara de piel de los nidos del quebrantahuesos, el zapato armenio de la Edad del Cobre nos vuelve a asombrar por la perfecta conservación de la piel curtida, material que confiere a cualquier objeto durabilidad a prueba del paso del tiempo. De igual modo, también destaca por cómo, a pesar de las modas y de la evolución de las tendencias, el zapato, desde un punto de vista morfológico, no ha cambiado casi nada: un zapato del 3500 a. C. nos es tan reconocible y familiar como otro lanzado para la última temporada otoño-invierno.

En palabras de Umberto Eco, «[el libro] pertenece a la misma categoría que la cuchara, el martillo, la rueda o las tijeras. Una vez inventados, no se puede hacer nada mejor». El zapato de cuero, por supuesto, forma parte de este grupo de objetos inmejorables e imperecederos.

Asegura Irene Vallejo en su popular ensayo El infinito en un junco que, como objeto, «el libro ha superado la prueba del tiempo». Frente a los agoreros futuristas que preconizaban la sustitución del papel por dispositivos digitales, los libros se siguen imprimiendo con técnicas no muy distintas a las que inventó Gutenberg y con un aspecto casi idéntico al que le dieron los antiguos romanos cosiendo pergaminos (por cierto, también de piel animal). En palabras de Umberto Eco, «[el libro] pertenece a la misma categoría que la cuchara, el martillo, la rueda o las tijeras. Una vez inventados, no se puede hacer nada mejor». El zapato de cuero, por supuesto, forma parte de este grupo de objetos inmejorables e imperecederos. Pasarán los años, las modas irán y volverán, la industria se revolucionará hasta datar nomenclaturas inverosímiles (¿industria 359.0?), se descubrirán nuevos materiales y excelentes gadgets tan inteligentes como artificiales, pero, cuando todos ellos sean arrasados por la obsolescencia, el calzado de piel continuará abrigando el pie de los hombres y mujeres del futuro. Y lo hará de igual manera que la alpargata sobrevivió en el nido muchos más años que la familia de buitres que la llevaron allí.

[Editorial de Revista del Calzado n.º 260 septiembre-octubre 2025]

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Categoría: Actualidad

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